Esta reseña del libro uso George Hotz como justificacion para putear a las universidades e institutos.

https://slatestarcodex.com/2017/03/16/book-review-seeing-like-a-state/

Es otra prueba mas de que la educacion siempre es adoctrinamiento, no existe la “educacion” neutral. Aunque el adoctrinamiento es bueno siempre y cuando funcione como China XD.

Resumen segun Claude AI:

¿De qué trata el artículo?

Es una reseña del libro Seeing Like a State (1998) del politólogo James Scott, escrita por Scott Alexander en su blog Slate Star Codex. El libro original es un clásico de la teoría política, y la reseña lo explica de una manera brillante y accesible, con ejemplos históricos muy concretos.

La tesis central es devastadoramente simple: cuando los estados (o cualquier institución centralizada) intentan “mejorar” sistemas complejos y orgánicos simplificándolos para hacerlos más fáciles de controlar, casi siempre los destruyen.


Las dos ideas clave del libro

1. La “legibilidad” (legibility)

Los estados siempre tuvieron un incentivo para hacer que el país fuera “legible”, es decir, organizado e indexado de tal manera que fuera fácil saberlo todo sobre todos y poder cobrar impuestos o verificarlos.

El ejemplo histórico que usa el libro para ilustrar esto es magistral: imaginate un rey medieval que quiere cobrar impuestos. Parece simple, ¿no? Pero:

  • Las unidades de medida variaban pueblo a pueblo (un “litro” en París no era el mismo que en el campo).
  • Los derechos sobre la tierra eran complejísimos: quién podía pastorear, en qué temporada, cuántos animales, qué pasa después de la cosecha…
  • Los nombres propios no estaban estandarizados. Solo los aristócratas ricos tendían a tener apellidos fijos. El 90% de los hombres en Inglaterra compartía apenas seis nombres de pila.

Entonces el Estado fue forzando la estandarización: apellidos fijos, mapas catastrales, censos, unidades de medida uniformes. Todo eso no fue primariamente para ayudar a la gente, sino para poder controlarla y cobrarle.

2. El “Alto Modernismo” (High Modernism)

El Alto Modernismo era un gusto estético disfrazado de filosofía científica. Sus seguidores afirmaban buscar la forma más eficiente y técnica de hacer las cosas, pero la mayoría sabía poco de matemáticas o ciencias relevantes y básicamente estaban roleplaying ser racionales al colocar cosas en grillas rectangulares de espaciado uniforme.


Los ejemplos históricos de fracaso

El artículo recorre una serie de casos en los que la planificación racional desde arriba destruyó sistemas que funcionaban:

La silvicultura científica prusiana: Los racionalistas ilustrados notaron que los campesinos cortaban los árboles del bosque de manera desordenada. Idearon una solución: talar todos los bosques y reemplazarlos con abetos de Noruega (el árbol de mayor rendimiento maderero) plantados en grillas rectangulares uniformes. Esto salió muy mal. El empobrecido ecosistema no podía sostener los animales y hierbas medicinales que sostenían a las aldeas campesinas. Los árboles idénticos fueron el caldo de cultivo perfecto para enfermedades y fuego. Pero por alguna razón, todos los involucrados fueron promovidos y la “silvicultura científica” se expandió por Europa.

El urbanismo modernista: Las ciudades orgánicas medievales, con sus callejones y tiendas caóticas, fueron reemplazadas por grillas rectangulares de edificios brutalistas idénticos separados por bulevares, con todo dividido en zonas. Pero por alguna razón, cuando se construían estas nuevas ciudades racionales, la gente las odiaba e intentaba mudarse a los suburbios más orgánicos.

La agricultura colectivizada: Los racionalistas modernos propusieron granjas colectivas mecanizadas con cultivos de alto rendimiento en grillas uniformes. Pero estas granjas tenían menor rendimiento por acre que los métodos tradicionales, y dondequiera que surgieron, la hambruna y la inanición masiva las siguieron. (Aplica a la URSS, pero también a las plantaciones bananeras del Tercer Mundo y las grandes corporaciones agrícolas estadounidenses.)


El argumento político central

Los experimentos resultantes fueron generalmente fracasos según los objetivos humanitarios de los modernistas, pero resonantes éxitos según los objetivos de comando y control del Estado. Y así se fue gradualmente de sistemas que eran desordenados pero llenos de orden oculto y finamente ajustado, a otros que apenas funcionaban pero eran muy fáciles de gravar.

Hay un detalle perturbador que menciona el artículo: uno de los factores que determinó la tasa de supervivencia judía durante el Holocausto fue precisamente la legibilidad del Estado. La razón por la que la supervivencia judía en los Países Bajos fue tan baja fue que Holanda tenía un censo muy preciso de cuántos judíos había y dónde vivían. A veces los funcionarios salvaron judíos literalmente quemando registros del censo.


¿Por qué lo citan los hackers para criticar a las universidades?

Tiene mucho sentido. El argumento de Scott/Alexander es una crítica general a cualquier institución que impone esquemas rígidos y estandarizados sobre realidades complejas, destruyendo en el proceso el conocimiento local, la adaptación orgánica y la diversidad funcional. Eso aplica perfectamente a:

  • Universidades que estandarizan curricula ignorando el aprendizaje real
  • Burocracias académicas que miden el “rendimiento” con métricas que capturan lo fácil de medir, no lo importante
  • Sistemas educativos que “agrupan” a todos los estudiantes en la misma grilla temporal y curricular

La crítica de fondo es: la institución no está mal intencionada, pero su necesidad de legibilidad y control destruye exactamente lo que dice que quiere preservar. Un hacker que aprendió de forma autodidacta ve en esto el espejo perfecto de por qué la universidad formal puede sentirse más una máquina de control que un espacio de conocimiento.


En resumen: es un artículo-reseña brillante que usa historia económica para argumentar que la planificación centralizada, al simplificar la realidad para controlarla mejor, casi inevitablemente la rompe. Una lectura muy influyente en círculos de racionalismo, tecnología y libertarianismo.