“La mayoria de empresas de seguridad ganan plata metiendo miedo y vendiendo humo.” - George Hotz (Engadget george hotz on the future of autonomous cars)

Todas las empresas de seguridad, tienen un incentivo perverso porque siguen existiendo vulnerabilidades por corrupción de memoria en el 2026 solo para seguir teniendo trabajo. Crean un problema artificialmente para tener trabajo.

Incentivo perverso

Un incentivo perverso es un incentivo que tiene un resultado no intencionado y no deseado que va en contra de las intenciones de quienes lo diseñaron o lo aprobaron. Un ejemplo común es la llamada “Efecto cobra”, que ocurre cuando una recompensa ofrecida por exterminar animales o insectos lleva a un aumento en su población, ya que las personas comienzan a criarlos para obtener más recompensas.

Ejemplos de incentivos perversos

Campañas de control de plagas

  • El efecto cobra: En la India británica, el gobierno estaba preocupado por el gran número de cobras venenosas en Delhi. Por ello, el gobierno ofreció una recompensa por cada cobra muerta. Inicialmente, esta estrategia fue un éxito, ya que gran cantidad de serpientes fueron matadas para obtener la recompensa. Sin embargo, personas emprendedoras comenzaron a criar cobras para ganar dinero con este programa. Cuando el gobierno se dio cuenta de esto, el programa de recompensas fue abandonado, lo que llevó a que los criadores liberaran las serpientes ahora sin valor. Como resultado, la población de cobras salvajes aumentó aún más. El término “efecto cobra” se utiliza hoy en día para describir este tipo de incentivos perversos.
  • Las ratas en Hanói: En 1902, en la Indochina Francesa (actual Vietnam), el gobierno colonial en Hanói ofreció una recompensa por cada rata muerta. Para cobrar la recompensa, los cazadores debían presentar la cola de la rata. Sin embargo, los funcionarios pronto se dieron cuenta de que estaban encontrando ratas sin cola en los alrededores de la ciudad. Los cazadores de ratas estaban capturando ratas vivas, cortándoles la cola y luego liberándolas para que pudieran procrear y generar más ratas (y más recompensas).

Seguridad comunitaria y reducción de daños

  • Seguridad vial: La investigación en seguridad vial ha sugerido que cuando se introducen medidas de seguridad (como los antibarreras o la señalización vial), los conductores pueden sentirse más seguros y, por lo tanto, conducir de manera más imprudente, aumentando el riesgo para otros usuarios de la vía (como ciclistas o peatones). Este fenómeno se conoce como “compensación de riesgo”.
  • Vivienda social: A veces, las políticas de vivienda social diseñadas para ayudar a los más pobres pueden crear incentivos para permanecer en la pobreza, ya que un aumento en los ingresos podría resultar en la pérdida de la vivienda subsidiada.

Protección ambiental y de la vida silvestre

  • Especies en peligro de extinción: En ciertos casos, las leyes diseñadas para proteger especies en peligro pueden tener el efecto contrario. Si la presencia de una especie en peligro en una propiedad privada impide el desarrollo económico o agrícola del terreno (debido a regulaciones estrictas), los propietarios pueden tener un incentivo para destruir el hábitat de la especie antes de que sea descubierta por las autoridades (“dispara, cava y calla”).

Esquemas de preservación histórica

  • Demoliciones preventivas: En lugares donde existen leyes estrictas que protegen edificios históricos de la demolición, los desarrolladores inmobiliarios pueden apresurarse a demoler edificios antiguos antes de que puedan ser catalogados como protegidos, para poder construir nuevas estructuras sin restricciones.

Control de costos sanitarios

  • Cirugías innecesarias: En sistemas de salud donde los médicos u hospitales reciben pagos por cada procedimiento realizado (pago por servicio), existe un incentivo financiero para realizar pruebas diagnósticas o cirugías innecesarias, lo que aumenta los costos generales de atención médica sin mejorar la salud del paciente.

Políticas humanitarias y de bienestar

  • Ayuda internacional: En algunos casos, la ayuda alimentaria o de ropa enviada a zonas de desastre puede dañar las economías locales. Si se entrega comida gratis, los agricultores locales no pueden vender sus cosechas y pueden verse obligados a abandonar la agricultura, haciendo que la región sea más dependiente de la ayuda exterior en el futuro.

Esquemas promocionales y relaciones públicas

  • Métricas de rendimiento: En el mundo empresarial o educativo, centrarse exclusivamente en métricas cuantitativas (como el número de llamadas de ventas o las calificaciones de exámenes) puede incentivar a los empleados o estudiantes a “jugar el sistema”, sacrificando la calidad por la cantidad o haciendo trampas para cumplir los objetivos.

Sistemas electorales

  • Gerrymandering: El sistema electoral puede crear incentivos para que los partidos políticos manipulen los límites de los distritos electorales (gerrymandering) para asegurar su propia reelección, en lugar de responder equitativamente a la voluntad de los votantes.

En la literatura

El concepto ha sido explorado en la literatura económica y sociológica, destacando cómo las normas institucionales pueden llevar a resultados contraproducentes.

Historicidad de la anécdota de la cobra

Aunque la anécdota de la cobra en la India británica es ampliamente citada, algunos historiadores debaten su veracidad exacta o la escala del evento. Sin embargo, se ha convertido en la metáfora arquetípica para describir este fenómeno económico.

Véase también

  • Consecuencia no intencionada
  • Efecto cobra
  • Tragedia de los comunes
  • Derecho no escrito (Ley no escrita)

Referencias

(Se omite la lista detallada de referencias bibliográficas y notas al pie por ser elementos técnicos, pero el texto anterior se basa en las fuentes citadas en el artículo original).

Lecturas adicionales

(Sección para libros y artículos recomendados sobre el tema).

Si asumimos que el costo de los tokens deja de ser irrelevante y se convierte en un recurso corporativo limitado, aparecen muchos incentivos perversos bastante obvios.

El primero es el mismo que existe con cualquier métrica cuantitativa: la gente optimiza la métrica, no el resultado.

Si la empresa mide “líneas de código producidas”, entonces el incentivo es generar más código. No necesariamente mejor código. De hecho, el mejor ingeniero muchas veces elimina miles de líneas, simplifica sistemas y reduce complejidad. Pero eso se ve peor en un dashboard.

Si la empresa mide “cantidad de tareas completadas con IA”, entonces los empleados empezarán a dividir tareas grandes en cientos de tareas pequeñas para inflar números.

Si la empresa mide “retorno por token”, los equipos evitarán problemas difíciles porque tienen incertidumbre alta. Se concentrarán en tareas triviales con resultados predecibles.

Eso ya ocurre en empresas. La IA simplemente introduce una nueva variable para manipular.

Otro incentivo perverso es el ocultamiento.

Imaginá que te asignan un presupuesto anual de tokens.

Ahora aparece un problema técnico enorme que probablemente requiera millones de tokens para resolverlo.

¿Qué hacés?

Si gastás tu presupuesto y fallás, quedás mal.

Entonces el incentivo pasa a ser no intentar problemas difíciles.

Las organizaciones empiezan a favorecer soluciones conservadoras porque son más predecibles desde el punto de vista presupuestario.

Hay otro mucho más interesante.

Supongamos que los gerentes descubren que las personas que usan más IA generan más código.

Entonces empiezan a premiar a esos empleados.

¿Qué va a ocurrir?

Los empleados comenzarán a maximizar el uso de IA aunque no sea necesario.

Es parecido a cuando una empresa paga por horas trabajadas. La gente tiene incentivo para trabajar más horas.

Si paga por tokens consumidos exitosamente, la gente tendrá incentivo para consumir más tokens.

La métrica termina convirtiéndose en el objetivo.

Otro incentivo perverso es la inflación artificial de complejidad.

Imaginá dos programadores.

Uno escribe una solución de 300 líneas.

Otro usa agentes durante tres días y produce una arquitectura distribuida con 50 microservicios, ocho bases de datos y 40.000 líneas.

¿Cuál parece más impresionante en una reunión?

Muchas empresas elegirían la segunda.

Aunque la primera sea mejor.

La IA reduce el costo de crear complejidad muchísimo más rápido de lo que reduce el costo de mantenerla.

Ese es probablemente el riesgo más grande.

También aparece un incentivo político.

Si los presupuestos se asignan por equipo, entonces los equipos empiezan a competir por tokens.

No por usuarios.

No por ingresos.

No por calidad.

Por tokens.

Los gerentes empiezan a exagerar necesidades para conseguir más presupuesto.

Exactamente igual que ocurre con cualquier departamento corporativo.

Otro escenario interesante es el de los prompts secretos.

Si alguien descubre una técnica que reduce costos un 50%, ¿la comparte?

La empresa quiere que sí.

El individuo quizás no.

Porque esa técnica se transforma en una ventaja profesional.

Puede convertirse en una forma de protección laboral.

Algo parecido a los administradores de sistemas que conocen detalles críticos de infraestructura que nadie más conoce.

Y hay uno todavía más oscuro.

Supongamos que una empresa decide que cada ingeniero puede controlar 20 agentes.

Entonces empieza a parecer lógico despedir personas.

Pero los agentes generan enormes cantidades de código.

Ahora quedan menos humanos para revisar más código.

Durante un tiempo la productividad aparente explota.

Los dashboards son espectaculares.

Las métricas son espectaculares.

Las demos son espectaculares.

Pero la complejidad acumulada crece silenciosamente.

La empresa parece más eficiente durante uno o dos años.

Después el costo de mantenimiento explota.

Este último fenómeno ya tiene precedentes históricos. Pasó con outsourcing masivo, pasó con metodologías de desarrollo de moda, pasó con arquitecturas distribuidas mal implementadas y pasó con la obsesión por los microservicios.

Lo que George Hotz parece estar sugiriendo es que la IA podría amplificar ese patrón. No porque la IA sea mala, sino porque permite crear complejidad muchísimo más rápido de lo que los humanos pueden comprenderla.

Y ahí aparece el incentivo perverso más peligroso de todos:

Si tu ascenso depende de cuánto construís este trimestre, pero el desastre aparece dentro de tres años, entonces tenés incentivos para construir una montaña de cosas hoy y dejar que otro herede el problema.

Ese incentivo existe en casi todas las corporaciones modernas y la IA podría multiplicarlo enormemente.