Sam Altman el creador de ChatGPT deberia estar preso por pedirle a la IA que hackee HuggingFace y el sistema de salud de Australia. Esto no lo hicieron los “agentes” lo hicieron ellos aproposito.
Y Edward Snowden lo dijo claro:
“Deberían meter a Sam Altman preso. Sería una experiencia instructiva.”
Su lógica: la IA no “comete errores”. Sigue instrucciones. Y quien da las instrucciones es una persona. Un comunicado de “estamos sorprendidos” no te exime de nada.
Ellos hacen este marketing del miedo para que suban las acciones y para ilegalizar los modelos Chinos de codigo abierto.
OpenAI (la empresa de Sam Altman) creó unos robots de IA que saben hackear. Los soltó a probar.
Y esos robots hackearon Hugging Face (una plataforma donde miles de desarrolladores comparten IA gratis) y el sistema de salud público de Australia.
¿Quién es el responsable? Sam Altman. Él es el dueño, él decidió crear esos robots, él los soltó al mundo, y él firma la factura. No fue “la IA que hizo una tontería”. Fue una decisión de negocio.
George Hotz lo dijo en su blog:
EEUU intenta disfrazarlo con boludeces de ‘seguridad’ o ‘China’, pero el corazón del argumento anti open source es el miedo a que cualquiera pueda hacer lo mismo que ellos. Ellos quieren el poder de la IA para ellos. Bill Gates (Microsoft) financia OpenAI. Traducción: si cualquier persona puede entrenar una IA gratis con código abierto, OpenAI pierde su monopolio. Entonces ellos inventan el miedo ("¡la IA va a hackear todo! ¡es peligrosa!") para que el gobierno regule, y esa regulación les sirve a ellos porque tienen la plata para cumplirla, y a los chinos que hacen IA de codigo abierto, no.
El problema es que ellos no van a poder capturar ese valor que crea la Inteligencia Artificial.
Si la IA sale bien todos vamos a vivir sin trabajar.
Aca lo explica: El problema es que ellos no van a poder capturar el valor que crea la IA.
https://geohot.github.io/blog/jekyll/update/2026/07/12/i-love-llms.html
Bill Gates compara la inteligencia artificial con las armas nucleares. La comparación no resiste cinco segundos de análisis: una bomba solo destruye. La IA de código abierto crea. Crea herramientas, medicina, educación y valor para millones de personas que nunca podrían pagarle a una Big Tech.
Entonces, ¿por qué el miedo? Porque detrás del miedo hay un negocio. Gates (Microsoft) financia a OpenAI. Si cualquiera puede entrenar una IA potente de forma gratuita y abierta, el monopolio se cae. La solución de ellos no es competir: es regular. Inventar una “crisis de seguridad” para que el gobierno ilegalice los modelos chinos de código abierto, una regulación que ellos sí pueden pagar y la comunidad no.
Y mientras venden miedo, sus propios modelos hackean sistemas reales. Agentes de OpenAI entraron a Hugging Face —la plataforma donde miles de desarrolladores comparten IA gratis— y al sistema de salud pública de Australia. No fue “la IA que se equivocó”. Fue una decisión de negocio: se crearon esos agentes, se los soltó, y nadie avisó al gobierno australiano hasta meses después. Edward Snowden lo dijo claro: “Deberían meter a Sam Altman preso. Sería una experiencia instructiva.” Porque la IA no toma decisiones: ejecuta instrucciones. Y las instrucciones las da una persona con nombre y apellido.
George Hotz lo escribió en su blog “I love LLMs, I hate hype”: todo el discurso de “seguridad” y “China” es, en el fondo, miedo a que cualquiera pueda hacer lo mismo que ellos. Ellos quieren el poder de la IA para ellos. Que vos seas el esclavo de la suscripción mensual y ellos el rey del modelo cerrado.
La IA no es una bomba. Es la herramienta más poderosa que se ha democratizado en décadas. No le tengas miedo a la IA. Tenéle miedo a los que quieren que le tengas miedo.